Comentario sobre el “uso coercitivo” de ciertos enfoques terapéuticos.

2010 Enero 25
por Ligia

Gracias a psiquiatría.com, hemos encontrado un artículo sumamente interesante que habla de las “nuevas enfermedades” y cómo un enfoque terapéutico específico puede causar más daño que beneficios a quienes buscan ayuda. Sin embargo, con este post, además de traer a colación estas llamadas “nuevas enfermedades”, queremos alertar sobre el peligro de confundir la eficacia de un enfoque con el desempeño de quienes lo practican.

“Lo que tú tienes que hacer es…”: El uso coercitivo de Terapia Cognitivo–Conductual en las nuevas enfermedades.

Enlace al documento original, en PDF.

Nuestro comentario sobre el artículo se divide esencialmente en dos puntos.

1. Las “nuevas enfermedades”.

Los autores de este artículo, Valverde y Markez, definen las enfermedades orgánicas emergentes y las detallan de esta manera:

Las enfermedades orgánicas emergentes tales como el Síndrome de la Fatiga Crónica/Encefalomielitis Miálgica (SFC/EM), la fibromialgia (FM) y las Sensibilidades Químicas Múltiples (SQM) son tres enfermedades [...] [que] causan un gran sufrimiento psico–emocional añadido al físico por ser enfermedades desatendidas y no tomadas en serio. Esta marginalización las convierte aún más invisibles de lo que ya son por su falta de señales externas. Esta invisibilidad mayor es el resultado de los pocos conocimientos que hay de estas enfermedades en la sociedad civil, entre los profesionales sanitarios, y también en las administraciones públicas.

El Síndrome de la Fatiga Crónica/Encefalomielitis Miálgica, con una prevalencia del 0,5% que afecta a mujeres más que a hombres, afecta especialmente al sistema inmunológico. También se detectan reactivaciones de virus tales como el Epstein–Barr, el citomegalovirus y otros de la familia del herpes. Esta enfermedad se parece a una gripe interminable e invalida a la persona de una manera extrema. El SFC/EM también afecta al funcionamiento cognitivo, al cardiovascular con mareos y desmayos.

La fibromialgia (FM), con una prevalencia del 2,5% (el 90% son mujeres), se caracteriza por un aumento en la percepción del dolor, especialmente en zonas musculares sin haber un daño local. La FM también causa agotamiento y otros síntomas fluctuantes como alteraciones en el sueño, rigidez muscular, cefaleas, problemas cognitivos, intestino irritable, dolor miofascial y otros.

Las Sensibilidades Químicas Múltiples (SQM), con una prevalencia que puede ser entre el 0,75% y el 1,6%XVII, es una enfermedad en la cual el enfermo pierde la tolerancia a sustancias en el medioambiente que habitualmente son tolerados por otras personas, por eso se llama una patología de “bajas dosis”. Cualquier contacto con productos químicos puede agravar los numerosos síntomas de las SQM como los problemas respiratorios, infecciones, cefaleas, problemas cognitivos, fatiga extrema, dolores, problemas digestivos, etc.

Como explican los autores, estas y otras enfermedades dan pie a un “peregrinaje médico”, en el que la persona salta de diagnóstico en diagnóstico, sin atinar del todo qué es lo que tiene realmente y por ende, recibiendo un tratamiento incompleto. Para observadores externos, los síntomas pueden ser muchas cosas, como pereza, “nervios”, percepción subjetiva, o ganas de llamar la atención, pero no una dolencia real. Esto es aún más problemático para las mujeres, por causa de la discriminación de género: tradicionalmente es quien ejerce las funciones de cuidado hacia otros; se le reprocha por no funcionar como antes y se disminuye su malestar a “cuentos de mujeres”.

En una cultura en la que se hace creer que la buena salud es el resultado de “pensamientos positivos” y de una actitud “correcta”, cada empeoramiento y fluctuación de estas enfermedades es visto por el entorno social y por la mayoría de los médicos y psicólogos como un acto de irresponsabilidad del enfermo.

[...]

Estas enfermedades nuevas incomodan, especialmente, a los médicos, porque ponen en evidencia la pobreza del pensamiento lineal médico de síntoma–diagnóstico–tratamiento y de trabajar con sólo un sistema del cuerpo.

2. Ventajas y desventajas del enfoque cognitivo-conductual (y de cualquier otro enfoque utilizado en la asistencia psicológica).

Valverde y Markez definen en su artículo a la terapia cognitiva conductual (TCC):

[...] es una forma de intervención psicoterapéutica en la que destaca la reestructuración cognitiva, la promoción de una alianza terapéutica colaborativa y los métodos conductuales y emocionales asociados mediante un encuadre estructurado. Su hipótesis de trabajo es que los patrones de pensamiento —distorsiones cognitivas— tienen efectos adversos sobre las emociones y la conducta y por tanto a través de intervenciones psicoeducativas y la práctica continuada puede mejorar el estado psicológico resolviendo el trastorno.

[...]

Bruce Carruthers [...] autor de los Criterios Canadienses para la FM y para el SFC/EM [...]  [sostiene que la TCC] ‘aumenta el riesgo de empeoramiento porque se utiliza con la idea de que estos pacientes tienen unos pensamientos y creencias ‘inadaptados’ sobre sus síntomas y su enfermedad, debiendo cambiar a pensamientos ‘positivos’.

Los autores explican el daño físico y emocional que este enfoque terapéutico ha causado (al menos en España, de donde provienen estos datos) en pacientes con alguno de estos diagnósticos. Pero esto, más que indicarnos si un enfoque es “bueno” o “malo” para tratar enfermedades de este tipo, debe llamar nuestra atención sobre la forma en que es aplicado.

Al leer los testimonios de los y las pacientes, encontramos profesionales en psicología autoritarios, prepotentes, carentes de empatía. El relato de la Paciente A, por ejemplo, muestra una actitud claramente errónea por parte de la  psicóloga en cuestión, puesto que ella rompe los fundamentos de toda relación terapéutica (sin importar el enfoque): la aceptación incondicional de la persona y el no juzgar.

Si bien es cierto que algunos enfoques son más eficaces que otros para tratar determinados problemas, el factor clave para un proceso terapéutico exitoso es sin lugar a dudas la calidad de la relación entre el psicológo/a y la persona que acude. Esta relación se caracteriza por la empatía, la aceptación incondicional, la escucha abierta, el respeto por la autonomía de la persona, etc. Un terapeuta cognitivo-conductual tiene tanta -como dicen los autores- “empatía con la realidad que viven” las personas que sufren estas enfermedades, como debe tenerlo un terapeuta de cualquier otro enfoque.

Los autores critican a la TCC de que “trata a todos por igual”, por el hecho de que tiene manuales. Estos manuales constan de técnicas y herramientas, del mismo modo que el enfoque gestáltico, psicodinámico, humanista, etc, posee sus técnicas y herramientas particulares. No son un molde único y es responsabilidad del psicólogo y psicóloga aplicar su mejor criterio, de modo que la intervención esté a la altura de las necesidades de quien consulta.

El artículo da cuenta de un sistema de salud deficiente, tal y como lo señalan los autores, de modo que las “agendas” a favor de los servicios administrativos de salud y en detrimento de los y las pacientes. Desafortunadamente, esta situación no es ajena a nuestro contexto. En las enfermedades de origen orgánico y enfermedades psicosomáticas (no en sentido peyorativo), como en muchas otras, es imperativo realizar un abordaje multidisciplinario. Una visión limitada de la enfermedad, sea el enfoque que sea, aunado a profesionales con una formación dudosa, continuará alienando y desalentando a quienes buscan ayuda, contribuyendo, incluso, al empeoramiento de su situación.

Para reflexionar sobre la Investigación

2010 Enero 15
por Equipo Psicoloquio

El año pasado nos encontramos con esta nota:

Alarma en la comunidad científica por los recortes en investigación:

La investigación científica en España está seriamente amenazada por la crisis. Las cifras que está manejando el Gobierno para el presupuesto del año que viene implican una reducción del 37% del dinero destinado a financiar los proyectos de I+D, las becas y los contratos de investigadores, incluidas las convocatorias del Plan Nacional, eje de la actividad científica española de excelencia. La alarma ha empezado a circular en la comunidad de ciencia y tecnología. Con estas cifras, la inversión en I+D española retrocedería al nivel de 2006, es decir, la situación anterior al crecimiento notable de los últimos años.

Otro titular apunta, en la misma línea: más créditos a las empresas, menos subvenciones a la ciencia. Luego encontramos que la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia garantiza que el presupuesto para Ciencia no se recortará.

Las reacciones a esta noticia no se han hecho esperar y apunta a un intenso debate, que no se detuvo y creemos seguirán durante este año. Si bien estos debates ocurren al otro lado del charco, no podemos menos que detenernos a ver la situación de la investigación científica salvadoreña. ¿Qué tanto conocimiento producimos? ¿Qué tanto lo respaldamos? ¿Conocemos y reconocemos el valor de la producción científica, más allá de un precio en términos monetarios?.

Tomemos el ejemplo de la Turbococina, del ingeniero salvadoreño René Núñez, inventada hace más de una década y que ha recibido premios internacionales.

La entrevista al Ing- Nuñez por parte del periódico digital El Faro da cuenta, entre otras cosas, del desinterés que existe en el país por impulsar y sostener este y otro tipo de labores científicas:

Doce años atrás tenía una esposa y tres hijos, un negocio que le permitía volar en “un avioncito” propio y estabilidad económica. Entonces, a René Núñez se le cruzó la idea de crear un dispositivo que permitiera un consumo mucho más eficiente de leña para cocinar y bajar los niveles de deforestación en el país. De ese chispazo nació la Turbococina, patentada en Estados Unidos, que le ha dejado un gasto de casi tres millones de dólares, un divorcio, dos hijos que no le hablan y una plaza como profesor de la Universidad Francisco Gavidia.

El inventor sostiene que con su Turbococina se podría reducir el 95 por ciento de las emisiones de monóxido de carbono del planeta…

[...]

¿Es frustrante tener un invento que puede ayudar al mundo entero ahí, sin poder desarrollarlo por falta de inversión?
Claro. Es decepcionante, deprimente, y más que todo es algo absurdo. Porque viaja tantísima gente alrededor del mundo hablando y hablando de que el mundo se está acabando; y habiendo aquí una solución simple, sencilla, barata, para resolver el problema y no, simplemente no. La cuestión es que los que hablan de resolver el problema del medioambiente prefieren hablar porque el día que se les acabe no van a tener nada más que hacer.

¿Ganan más con el problema?
Claro. Usted vive de hablar del problema y es experto en el problema puede poner reglas del problema, hacer reuniones del problema, vender conferencias sobre el problema… Y claro, la óptica del problema, y la psicología del problema, y la psiquiatría del problema…

[...]

¿A los científicos, intelectuales, los toman de menos en este país?
Claro. Los miran mal y hablan mal de ellos.

¿Por qué?
Porque somos diferentes. Vemos lo que los demás no miran y a la gente no le gusta eso. Usted dice: mire, aquí está problema y tiene esta solución; pero la gente ni siquiera entiende el problema, ni se imagina que hay un problema, dicen que usted está loco. Mucho menos entienden la solución… Lo que hacen es señalar al otro. En los países industrializados no funciona así.

En este conflicto valor versus precio, parece que es la visión empresarial la que va ganando la batalla. De primera mano, como estudiantes y, luego, profesionales en psicología (una ciencia y profesión particularmente incomprendida en el país), hemos notado la tendencia que menciona la siguiente nota -que reproducimos parcialmente-, sobre todo en la escasa importancia que se le concede al cuerpo docente y el trato del estudiantado como meros consumidores:

Notable aumento de la universidad con ánimo de lucro:

Dos informes presentados al evento, organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), revelan que los proveedores privados ya atienden el 30 por ciento de la matrícula global en la enseñanza superior.

Pero en la conferencia se dijo que esto puede representar un riesgo para los estándares académicos, puesto que los proveedores privados suelen ofrecer cursos de nivel bajo y aceptar estudiantes que carecen de las calificaciones requeridas por las instituciones tradicionales. También pueden disminuir la función académica tradicional, anteponiendo consideraciones comerciales y reduciendo la influencia del personal académico en favor de una dirección de tipo empresarial.

Estas universidades están gestionadas siguiendo un modelo empresarial y en ellas el poder y la autoridad se concentran en los consejos de administración y los consejeros delegados, el cuerpo docente posee escasa autoridad o influencia y se trata a los estudiantes como consumidores.

Un tema sobre el que también vale la pena reflexionar, La entrada en Psicoteca, referente a este posible recorte en la investigación científica española, trae a colación el tema de la “fuga de cerebros”.

Un factor decisivo lo comentaba recientemente un usuario de menéame.net, y es que los científicos españoles nunca protestan, sino que emigran. Entre otras cosas, porque dejarlo todo atrás y lanzarse en una competitiva carrera por el éxito en países como Alemania, EEUU, Holanda o Suecia es una hazaña meritoria, pero sin duda más accesible que luchar por cambiar las cosas desde nuestra propia casa: ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Organizar una huelga?

Y es que una preocupante característica de los científicos españoles es su nulo reconocimiento social [...] una huelga de despreciables becarios de investigación pasaría desapercibida o como mucho provocaría malignas risotadas. ¿A quién le importa si se deja de investigar, mientras haya fútbol en la tele? [...] Sí, tal vez el mayor problema sea la incomprensión hacia nuestra profesión: para la mayoría de la gente, y tal vez para la ministra [de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia] también, un investigador (predoctoral, postdoctoral, me da igual) es un eterno estudiante. No hay imagen más injusta que ésta, pues habitualmente el investigador contribuye con su esfuerzo y produce resultados desde el primer día (por la cuenta que le trae, que de ello dependen sus garbanzos).

Así que cuando a la ministra o autoridad de turno le da por denunciar la “fuga de cerebros”, a muchos nos sobreviene un cabreo. Y es que hay que ser cínico para hablar, como hacen algunos políticos, de “atraer la excelencia”, cuando uno no es capaz ni siquiera de retener el talento autóctono antes de que emigre.

[...] Cuando por fin el investigador español es un trabajador altamente cualificado e incluso renombrado en el extranjero, lo más común es que ni siquiera exista una plaza a la que optar en su país de origen. En ese momento, o lo dejas todo y reconviertes tu carrera, o te quedas en el extranjero. O sea, tanto dinero invertido por España en formar a un trabajador de elite, para que el “cerebro” no tenga más remedio que exiliarse y producir para el país de acogida (claro, EEUU y algunos países europeos están tan felices con esta situación). ¿No os parece una estrategia realmente estúpida? Formar trabajadores altamente cualificados e insustituibles, con talento y potencial sobresalientes, y después regalarlos a otros países por carecer de una mínima estructura nacional para retenerlos en casa. Cuando hablan de “fuga de cerebros”, muchos lo dicen como si nos fuésemos gustosos de nuestro hogar dejando atrás familia, amigos y pareja, cambiándolo todo por la inestabilidad de un contrato con fecha de caducidad…

Y me quedo con una frase del Dr. Joan Guinovart: “Si creen que la investigación y la educación son caras, prueben con la ignorancia y la mediocridad”.

El valor dado a la investigación científica, la primacía del valor comercial por sobre el valor de calidad en la educación superior y la fuga de cerebros son interesantes temas sobre qué reflexionar, especialmente ahora que vamos iniciando el año.

El compromiso histórico de las nuevas generaciones – colaboración.

2010 Enero 8
por Ligia

Publicamos un escrito enviado por un grupo de estudiantes de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Este discurso se presentó en el marco de la celebración del cumpleaños del padre Ignacio Martín-Baró, en noviembre pasado (reseñado acá).

Leer más…

Trabajo en las comunidades afectadas por la tormenta Ida.

2010 Enero 6
por Equipo Psicoloquio

A continuación les presentamos un breve video sobre el trabajo de atención psicosocial realizado por Plan Internacional, en las semanas posteriores al golpe de la tormenta Ida en El Salvador. Diversas entidades se han movilizado para realizar intervenciones psicosociales, sobre todo en las poblaciones de Ilopango (San Salvador) y Verapaz (San Vicente), que fueron de las más afectadas por la tormenta.

Una de las psicólogas que participó en esta intervención, en noviembre y diciembre, compartió el video y escribe:

[...] Esto…continúa siendo un conflicto para esas personas que no tienen donde vivir, mientras las alcaldías se lavan cada día más las manos. A nosotros ya se nos olvidó el desastre, los medios ya no lo difunden. Pero la problemática está ahí, y con seguridad, si las políticas preventivas siguen igual, el otro año [este año] puede ser  igual o peor.

Es importante recordar que el fenómeno de la tormenta es natural; la magnitud del desastre causado no lo es. En este caso, hablamos de un desastre socionatural: todo fenómeno natural tiene el potencial de causar daño, pero el grado de impacto lo determinan las condicionantes de la sociedad en la que acontece.  ¿Qué tan preparado está El Salvador para enfrentar tormentas, huracanes, terremotos, erupciones volcánicas? ¿Cuál es el nivel organizativo y la capacidad de actuar de la población salvadoreña ante estos fenómenos? Incluso, ¿cuál es la explicación que damos cuando éstos ocurren? Esta explicación determina en buena medida qué acciones y reacciones ocurren posteriormente. Reconocemos la vulnerabilidad de nuestro país, pero nuestras políticas de atención, cuando las hay, siguen siendo paliativas y no preventivas.

Para más información sobre el trabajo realizado por Plan, visitar el blog: http://emergencia2009slv.blogspot.com/

Sólo porque estudio psicología…

2010 Enero 4
por Ligia

¡Feliz Año Nuevo! Empezamos el 2010 con una entrada inspirada por “sólo porque soy ingeniero…” (en Snipedia.net). Aún antes de convertirnos en profesionales de la psicología, mientras somos estudiantes, debemos lidiar con la desinformación y los prejuicios sobre nuestra profesión.

Sólo porque estudio psicología, no significa que…

1. …Leo mentes/sé lo que estás pensando. El mundo sería muy diferente si hubiera una carrera que enseñara eso.

2. …Estoy loco/loca. Científicamente, la locura es la psicosis. A la inversa, escuchamos que la gente se autoproclama loca frente a nosotros. Es infaltable el “¿verdad que estoy loco/loca?”, y es aún más frecuente que alguien de una sola vez me diga “es que estoy loco/loca”. Y sólo nos queda decirnos, “Todo el mundo me dice lo mismo“. [Esto no excluye que, realmente, toda la gente tiene su gracia].

3. …Te estoy analizando. Pues, sí y no. “¿Qué significa? ¿Por qué soy así?”…no sabemos, de veras; te podemos referir con alguien si de verdad te interesa saberlo, porque si somos cherada o familia, es prohibición ética que divaguemos por tus profundidades de esa forma. Es cierto que nuestra profesión se especializa en estudiar la psique de la gente y sus interacciones con el mundo externo, y que tenemos una humilde Espada del Augurio que nos hace ver algunas cosas más allá de lo evidente (cada profesión tiene la suya). Pero aquí trabajamos con hipótesis, y mientras haya más información para elaborarlas, mejor. ¿Pero quien no trabaja con hipótesis? Para formarnos una opinión tuya cuando te conocemos, no estamos haciendo nada esencialmente diferente a lo que haría cualquier otro ser humano.

4. …No usamos matemáticas. Imposible. ¿Qué sería de la psicología experimental, del conductismo y del IUDOP sin las matemáticas? (de hecho, el IUDOP, como hemos mencionado antes, fue fundado por un psicólogo). ¿Qué sería de nuestro loable colega Víctor Castro sin el Statistical Package for Social Sciencies? Aunque nuestra habilidad numérica sea deplorable en algunos casos, como psicólogos no puedo funcionar sin las matemáticas. Remitámonos a la frase “aquí trabajamos con hipótesis”. Y las hipótesis se ponen a prueba. La ciencia es medible, comprobable y replicable. La psicología es una ciencia, aunque mucha gente no tiene la información suficiente para comprenderlo. Pero por el mismo objeto de estudio, no se realizan afirmaciones absolutas sino que se establecen tendencias y probabilidades; un número por sí solo -sea la edad, el CI, frecuencias de conducta, etc- no da todas las respuestas, pero aporta al estudio riguroso y sistemático.

5. …consideramos a Freud el Ser Supremo de la Psicología. Freud hizo un monstruoso aporte a la psicología, particularmente a la clínica, pero no era psicólogo. Si querés endulzarnos los oídos en la conversación “ah, la psicología es bien chiva, yo pensé en estudiarla”, hay que traer a colación a otra mara (no Maslow y su pirámide, por favor, por favor, por favor).