Octubre 23, 2009

Nuestro quehacer: cambio y liberación – colaboración

El 10 de octubre celebramos en El Salvador el Día del Psicólogo y la Psicóloga. También celebramos el Día de la Salud Mental, y no se nos escapa la ironía de que esta fecha pasa de largo, sin pena ni gloria, para las grandes mayorías. Para quienes somos del gremio, esta fecha es una oportunidad de celebrar y, sobre todo, de reflexionar sobre nuestro quehacer como profesionales en psicología en El Salvador.

En esta línea, reproducimos (con permiso de sus autores) el discurso elaborado por los estudiantes Manuel Escalante y Óscar Ayala, para el Festival Catártico, una celebración que realizan cada año los y las estudiantes de psicología de la UCA.  Este llamado no es únicamente para quienes estudiamos y ejercemos esta profesión. Es para que todos y todas recordemos que, desde nuestra trinchera particular, tenemos una tarea que cumplir.

Seguir leyendo →

Octubre 20, 2009

Toque de queda por pandillas: la psicología del rumor.

SI ES VERDAD O MENTIRA ?
QUE DIOS NOS GUARDE
>
> Ojala y todo esto sea una mentira de lo contrario tomemos nuestra debida
> precaucion…..
> Avisen a sus familiares para que no nos agarren desprevenidos, con esta gente nunca se sabe con qué saldrán.
> Un investigador de la policía  advirtió que el próximo lunes 19 Octubre los mareros van a lanzar una ofensiva contra la ciudadanía por todos lados
> Así que hay que tener mucho cuidado!!! Van a estar todas las calles súper peligrosas!!! hay que hacer énfasis en Lourdes, Opico, Soya y  Apopa!!
> Así que tengan cuidado!!!

Días atrás circuló este correo electrónico en las casillas de muchas y muchos compatriotas, trascendiendo incluso a algunos medios masivos, que comentaron la nota. Este mensaje, reenviado masivamente por cada receptor con la buena intención de prevenir el posible peligro, provocó que la fecha mencionada, 19 de octubre, se generara una histeria colectiva que llevó al cierre de escuelas, negocios, y a grandes congestionamientos de tránsito en la capital del país (en esta página se apuntan algunas reacciones de la población).

Intentaremos desde nuestros saberes, esbozar algunas explicaciones a las reaciones frente al rumor y a  cómo es que un correo con afirmaciones que no pueden ser corroboradas de primera mano y que no proceden de ninguna fuente considerada como confiable, llevan al cierre de supermercados, colegios y a la alteración de la rutina de gran parte de la población de un país.

Seguir leyendo →

Octubre 17, 2009

Alto a la patologización trans 2012.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM-IV, y la Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-10, contemplan el transexualismo como una patología, en sus apartados “trastornos sexuales y de la identidad sexual” y “F64 – trastornos de la identidad sexual”, respectivamente.

En el 2012, se llevará a cabo la revisión del DSM, y en este marco, diversas organizaciones internacionales de derechos humanos (por ejemplo, ver aquí en español; aquí y aquí en inglés) han emprendido la campaña por la despatologización de la transexualidad.

Reproducimos aquí el documento de esta campaña, en su versión en español. Las itálicas son nuestras.

***

Campaña contra la Patologización de la Identidad Trans:

Alto a la patologización trans 2012

De la campaña y sus demandas

Este 17 de octubre se realizará una manifestación contra la patologización trans en diferentes partes del mundo, hasta ahora son alrededor de 37 las ciudades y 167 grupos que ya han confirmado su participación en la acción y siguen sumándose otros más.

La manifestación convocada para octubre tiene sus orígenes en la iniciativa de las manifestaciones de visibilidad trans en París (llamadas Existrans) que llevan saliendo a las calles algo de diez años. A este acto se sumaron algunos colectivos del Estado español con la particularidad de incorporar a esta fecha la  lucha contra el trastorno de identidad de género trans. Las primeras acciones se dieron el 2007 en Madrid y Barcelona, paralelamente a las de París, y para el 2008 eran ya 11 ciudades que se movilizaron por el 17 de octubre contra la patologización trans.

Todas estas acciones apuntan a un objetivo, a que la nueva versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-V), que aparecerá en el 2012, elimine de sus páginas la identidad de género como un transtorno de la identidad.

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) en este periodo somete a consideración los posibles cambios en el contenido de sus manuales. La APA  ha estado difundiendo una encuesta a fin de recoger información pertinente, por ello es preciso profundizar nuestras acciones y difundir nuestros puntos de vista en un tema tan trascendental para nosotros y nosotras. Concentrando esfuerzos en una manifestación coordinada con la mayor cantidad de ciudades posibles este próximo 17 de octubre, en los años que restan hasta el 2012, para exigir la despatologización de las identidades trans.

De este objetivo se desprende que la campaña haya sido llamada “Alto a la Patologización Trans – 2012″ (Stop Trans Pathologization – 2012) y tiene el propósito de aglutinar todas las acciones posibles contra el trastorno de identidad de género. Para que se trate de un trabajo concertando, sin interferir con la autonomía y las particularidades de cada espacio, los lemas de la manifestación pueden variar entre ciudades, pero el sublema “Alto a la Patologización Trans – 2012″ se mantiene en todos los casos.

Lo que la campaña del 17 de octubre propone se centra en cinco exigencias básicas:

- La retirada del Trastorno de Identidad de Género (TIG)  tanto del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV), como de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), que son a su vez referentes para la Organización Mundial de la Salud.

- La retirada de la mención de sexo de los documentos oficiales.

- La abolición de los tratamientos de normalización binaria a personas intersex.

- El libre acceso a los tratamientos hormonales y a las cirugías (sin la tutela psiquiátrica).

- La lucha contra la transfobia: propiciando la formación educativa y la inserción social y laboral de las persones trans.

La justificación

La campaña por la despatologización de la identidad trans, reivindica un derecho fundamental, a que la identidad de género sea reconocida como un derecho y que no conlleve ninguna implicancia de transtorno psicológico, de manera que  abra las puertas al acceso a los derechos ciudadanos.

Esta campaña surgió frente al  estigma descalificante que tiene la identidad  de género tanto en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, como en la Clasificación Internacional de Enfermedades.

Para la elaboración del DSM IV y el CIE 10, los investigadores se organizaron en grupos de trabajo constituidos por expertos, posteriormente las opiniones del grupo de trabajo eran a su vez analizadas por un grupo de consejeros. A pesar de que hubo tanta gente involucrada, ello no los ha librado de tener una visión sesgada sobre la identidad sexual, especialmente si tomamos en cuenta que han sido formados en un criterio que refleja el género binario como modelo de salud y normalidad. Los individuos promedio en una cultura determinada, incluido el sector de científicos y académicos, perciben, piensan, según los patrones de conducta que las sociedades validan y que alcanzan múltiples dominios de funcionamiento en lo conductual y psicológico, naturalizando su sentir. Los criterios determinados para guiar sus observaciones y sistematizarlas, compendiando luego los resultados promedio en comportamientos, sobre los cuales se establece el referente de normalidad, no toma en cuenta la inventiva y creatividad que caracteriza a la persona y la libertad para guiarse por otros derroteros. Estas expresiones fuera de cauce son constreñidas por el riguroso proceso de socialización y son calificadas de anormalidades o trastornos. Los grandes descubrimientos de la humanidad han partido de conocimientos que en su día fueron combatidos, porque no correspondían a la observación habitual,   promedio.

Se da por hecho que las identidades que asumen el hombre y la mujer dentro del marco binario de género en que las sociedades humanas se han consolidado son expresiones válidas, saludables, las cuales en sus procesos de desarrollo y fijación son comparables con los procesos que siguen las identidades trans, pero en expresiones alternativas a aquella dualidad, pero que por rebasar el binarismo son blanco del prejuicio fundamentalista y son descalificadas con el baldón de trastorno, enfermedad, patología, anormalidad. Se estigmatiza y proscribe aquellas identidades que rompen los límites del género por haber interiorizado significados desde su personal experiencia íntima que conduce a otros aprendizajes que escapan al control total del poder patriarcal y heteronormativo, y que terminan siendo demolidos con la sanción social moral en términos de desorden mental, de patologías de la identidad; decretando con ello el control del Estado de esta población iconoclasta, a través de las instituciones de la salud y profesionales adscritos a los servicios brindados. Esta acción política direccionada desde los centros de poder que norma de manera coactiva nuestra sexualidad, afecta irremediablemente las identidades trans, asumidas en cualquiera de sus formas, alcanzando también a las personas intersexuales.

Si bien debe quedar claramente establecido que la construcción identitaria bien sea tanto como hombre, mujer o trans son igualmente válidas y tiene similares procesos de aprendizaje, con las particularidades que le imprime el ejercicio de la libertad cultural; debemos comprender que por causa de la discriminación y la exclusión social se generan serios conflictos en la interacción social,  creándose cuadros psicológicos que afectan el equilibrio emocional, en unos y otros. Es el conflicto entre la libertad individual y las normas sociales atravesadas por el género en donde se forman estos desajustes, que afectan un aspecto de la identidad, no a la identidad en su totalidad.

Las contradicciones

Se ha planteado un falso dilema en esta campaña, porque se afirma que eliminar de los manuales de diagnóstico la consideración de trastorno de la personalidad y de identidad sexual, va en desmedro de un sector de personas trans, porque colisiona con el derecho al acceso a la salud, que incluye dentro de sus coberturas la provisión de hormonas y la prestación de los servicios en cirugías de reasignación genital.

Pero quienes temen que sus derechos en salud sean desatendidos si el diagnóstico que permite atenderlos es eliminado del Manual DSM y del CIE, quienes creen que un derecho pueda desplazar al otro, olvidan que el derecho a la identidad sexual, así  como el respeto a la libertad expresada en ella, es consustancial a la población trans, no es un derecho que se pueda hipotecar, pues la dignidad no tiene precio. Todos los derechos tienen carácter universal, por lo que ser privado de este derecho mediante el recurso del no reconocimiento social es atentar contra la unicidad de la persona  y hacerla ininteligible para el entorno social, por lo que quedará excluida, reforzándose esta medida con la estigmatización de su identidad.

Ciertamente este tema es más sensible en los países desarrollados en los que existe un sistema de salud que da cobertura a su población, situación que contrasta con los países tercer mundistas que distan mucho de tener recursos para atender a sus ciudadanos y ciudadanas, en el que las corrientes privatizadoras de la salud hacen inalcanzable tal derecho para la población trans y en el que estos servicios se dan fuera de todo control, salvo uno que otro país.

La misma Judith Butler ha recogido este dilema en su libro “Deshacer el género” y ha sido enfática al afirmar que si bien la patologización de la identidad de género es un instrumento para el acceso a ciertos servicios médicos, es también un instrumento para las personas transfóbicas, de que están en lo cierto. Por ello, el principio que se debe demandar es la autonomía. Sin embargo, ha sido también cauta al manifestar que “sería un error solicitar su erradicación sin haber establecido previamente una serie de estructuras que permitan pagar la transición y obtener estatus legal”. La mayoría de los países en los cuales el sistema de salud da servicios a las personas trans es justamente porque ya hay un aparato legislativo que las reconoce como tales, en este sentido, la tarea sería más bien desligar una cosa de la otra o que su vinculación deje de estar amparadas en una justificación médica.

El derecho a la salud como el goce de un bienestar físico, mental y social, es un derecho en el que la comunidad trans debe también hacer un frente atendiendo sus particularidades. Un sector de personas trans para quienes es significativo acceder a las hormonas y cirugías de reasignación sexual que franquea la medicina actual, tienen en estos procedimientos un medio para calzar sus cuerpos en las formas socialmente esperadas, normalizándose ante la mirada fiscalizadora de la sociedad heteronormativa, para eludir la confrontación y la violencia ante la disidencia genérica, así como la discriminación que mina sus capacidades. Por tanto los desajustes emocionales, que se observa en toda persona de cualquier identidad asumida, son motivados por la violencia, que las incapacita como resultado de esta confrontación.

Argumentar que al quedar suprimida la consideración de trastorno de la identidad sexual, se tomarían las exigencias de la comunidad trans como un  asunto de carácter suntuario, no es cierto, pues  el deterioro de la salud mental no es el resultado de situaciones variables superfluas, sino de raíces profundas que se afincan en la idea fundamentalista que normaliza la relación sexo-género, determinando que al sexo femenino solamente le corresponde indiscutiblemente el ideal de mujer y que al sexo masculino solamente le corresponde indubitablemente el ideal de hombre. Aquel diagnóstico vigente debe erradicarse y no quedar como erróneamente está hoy en día establecido de manera obtusa recurriendo a estigmatizar la identidad sexual en su totalidad. ¿A alguien se le ocurriría decir que a una exigencia planteada por un hombre o una mujer frente a lo que consideran modificar un significativo defecto que compromete su sexualidad, que el trastorno radica en su identidad sexual?, cuando lo que está afectado es un aspecto por el conflicto generado  en no poder fijarse en la norma social que rige sobre los cuerpos. Entonces la propia sociedad tiene que asumir las consecuencias por el pensamiento que promueve y que espera interiorice un  sector de la población trans y no eximirse de ella patologizando per se la identidad sexual y de género.

Es un hecho en este sentido que diagnosticado dentro de la categoría de una patologización, como lo es ahora la identidad de género, produce un trastorno gravísimo en personas sin ningún problema de salud. “La propia diagnosis puede causar daño emocional al lastimar la autoestima de un niño que no padece trastorno mental alguno” (J. Butler). Si ese efecto tiene en personas en formación, no es poco el daño que causa también en adultos, pues introduce una estructura paternalista que mina la autonomía implícita en el derecho a la identidad. El efecto concreto de mantener la identidad de género en los manuales psiquiátricos y médicos es confundir autonomía con patología (Butler). Para Butler como para quienes apoyan esta campaña no hay duda sobre la necesidad de que el derecho a la libertad debe ser libre y no coactado por falsas verdades y que el acceso a un servicio médico, si está condicionado, contradice la libertad que proclama; que por tanto la libertad no puede estar encadenada.

La campaña contra la patologización trans reivindica nuestra dignidad, libertad, integridad y autonomía. Los pocos grupos que no se suman a la campaña  han expresado que están en desacuerdo con la  patologización de la identidad trans. A ellos y ellas les decimos entonces, haciendo nuestras las interrogantes de Butler, que deben preguntarse si están dispuesto a adaptarse al discurso psicológico que estipula las normas de género, antes que a las normas de género en sí mismas; y que deben también enfrentar que si bien la diagnosis aliviará su sufrimiento (al permitir el acceso a los servicios de salud que demandan, ahí donde ello es posible), al mismo tiempo también intensifica ese sufrimiento porque sigue justificándolo en la enfermedad, en la rareza, en la anormalidad.

Como dice Cornelia de Support Transgenre Strasbourg, la transgeneridad no es un problema médico sino político. La reivindicación emprendida los 17 de octubre es uno de los pilares que va a tener implicancia en el pleno goce de nuestros derechos humanos. Entendamos que no hay un dilema, porque los derechos que están en juego no colisionan, contrariamente se refuerzan. La lucha que emprendemos debe ser vigilante en erradicar toda discriminación, estigma y transfobia que  está asentada en nuestras sociedades de polo a polo, pero debemos acometer esta lucha sin grieta alguna en un frente común.

Palabras finales

Hemos querido hacer este recorrido por la campaña “Alto a la Patologización trans 2012″ para dar cuenta de su devenir histórico, pero también para tratar de convencer aquellas/os activistas todavía dudosos. No debemos avergonzarnos por exigir nuestros derechos, ni caer en la cómoda actitud del “mal menor”, es posible soñar lo imposible, es posible un mundo diferente, las personas trans son prueba viva de ello. Quizá el camino ya recorrido ha sido lo suficientemente difícil y duro como para que rechacemos mayores confrontaciones, pero esas confrontaciones son las que nos han hecho lo que somos y no podemos negarlas ni desestimarlas en su posibilidad de transformación.

Confiamos en que si no logran total convencimiento, al menos estas palabras inviten a la reflexión, a la continuidad del diálogo, el debate y el intercambio alturado de puntos de vista sobre el tema.

Septiembre 30, 2009

La eutanasia en El Salvador – colaboración.

Este día publicamos un artículo escrito por Armando Arita, estudiante de psicología. Pueden visitar su blog aquí.

***

El campo psicológico es amplio y abarca muchos aspectos de la vida del ser humano. Un tema de gran importancia es la Eutanasia, ¿por qué es importante? Primeramente porque hace referencia a una situación cada vez mas común, y segundo el interés de un proceso cognitivo como aceptar y decidir su propia muerte, o que otros la decidan por tí debe ser relevante en cuanto al impacto psicológico que genera. No hace mucho tiempo tuve la oportunidad de trabajar en una investigación (como parte de un trabajo de universidad) dirigida a estudiar la eutanasia en el adulto mayor.

¿Qué es la eutanasia? Ni la palabra ni la idea de la eutanasia son nuevas. El sólo hecho de que el ser humano esté gravemente enfermo ha hecho que en las distintas sociedades la cuestión quede planteada. La eutanasia es un problema persistente en la historia de la humanidad en el que se enfrentan ideologías diversas. Pero en cuanto a la palabra, en épocas pasadas se le limitaba al significado etimológico: eu= bueno, bonito + thanatos= muerte. Se trataba simplemente de describir una muerte apacible, o de propiciar una muerte serena procurando al enfermo buena ventilación, ropa cómoda, lecho suave, música serena y presencias agradables (Rodríguez, 1996).

Confrontación de la eutanasia con la realidad salvadoreña.

La eutanasia es un tema que aún despierta mucho tabú en la sociedad salvadoreña. No se encuentra ninguna institución profesional o alguna organización especializada en este tema. Es difícil para los médicos llevar a cabo o aceptar que han aplicado este tipo de prácticas debido a la gran polémica moral que conlleva. Es posible que se practique en nuestro país de forma encubierta como en muchos países del mundo.

Todas estas situaciones son producto del dogmatismo con el que se manejan ciertas temáticas y la moral en torno al tema. En el país, por un lado, la Iglesia puja por hacer parecer la eutanasia como pecado, pues Dios es el único que puede dar y quitar la vida. Por otro, lado el aparato estatal, en cuanto a lo judicial, según el artículo 130 del Código Procesal Penal, tipifica la acción eutanásica como HOMICIDIO PIADOSO (García, Serrano y Torres, 2003). Mas el campo médico no se queda exento de desacuerdo, pues según se establece en la Declaración de la Asociación Médica Mundial, adoptada en 1992 y revisada en 2005: “el suicidio con ayuda médica, como la eutanasia, es contrario a la ética y debe ser condenado por la profesión médica…” (Asociación Médica Mundial, 2007). Aunque algunos médicos estén de acuerdo y a favor de practicar la eutanasia.

En cuanto a mi experiencia personal, puedo agregar que hay un desconocimiento o desinformación respecto al tema. Visitamos un asilo, para aplicar una escala likert, y nos recibieron amablemente, pero la psicóloga de este lugar desconocía el significado de eutanasia, pues me dijo: “¿Cómo le va explicar a los ancianos que desean matarlos?”. Dicho esto, no se pudo aplicar la escala, y se percibe un gran hermetismo al hablar del tema.

Finalmente, este tema debe pasar a un plano de estudio principal, y tener un abordaje más serio. Como (futuros) profesionales en psicología, este tema no se debe desligar de nuestro quehacer.

Fuentes consultadas

Rodríguez, M., (1996). ¿Eutanasia o autanasia? México: Editorial Manual Moderno S.A. de C.V.

- Asociación Médica Mundial, (2007). Declaración de la Asociación Médica Mundial sobre el suicidio con ayuda médica. Recuperado el 9 de noviembre de 2007 de http:// www.wma.net/s/policy/p13.htm

García, M., Serrano, C., Torres, M., (2003). Eutanasia: Análisis Jurídico en la legislación salvadoreña. San Salvador, El salvador. : [s.n.]

Agosto 28, 2009

Qué y por qué.

Déjenme aclarar un punto crítico: comprender el “por qué” de lo que se ha hecho no excusa el “qué” se ha hecho. El análisis psicológico no es “excusología”.

- P. Zimbardo